Espínola Serial, el año perfecto y un sueño olímpico que toma forma
Tras quedarse con el Curuzú de Oro 2025, Ignacio Espínola Serial hizo un balance de una temporada ideal, agradeció a su entorno y ratificó su objetivo mayor: llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
FIESTA DEL DEPORTE
1/11/20263 min read


Con la serenidad de los que saben que el camino recorrido respalda cada palabra, Ignacio Espínola Serial habló luego de una noche consagratoria. El taekwondista correntino fue uno de los grandes protagonistas de la Fiesta del Deporte realizada este sábado en el Centro Cultural y Religioso Tupasy, donde recibió el Curuzú de Plata en Taekwondo y, posteriormente, el Curuzú de Oro 2025, máxima distinción al mejor deportista correntino de la temporada pasada. El evento fue organizado por el Círculo de Periodistas Deportivos de Corrientes (CPDC) junto a la Fundación Metas y Logros.
“Muy contento de recibir este tipo de distinciones por mi recorrido en el año”, expresó Espínola Serial, aún emocionado, al recordar que apenas meses atrás había sido distinguido también a nivel nacional. “El año pasado, el 27 si no me equivoco, estuve en Buenos Aires recibiendo el Olimpia, así que esto es una enorme alegría”, remarcó, dimensionando el valor simbólico de ser reconocido en su propia provincia.
Al hacer un balance de la temporada 2025, el campeón no dudó en calificarla como ideal. “Fue un completo logro. Todos los objetivos que me planteé los pude conseguir”, sostuvo. En ese repaso, destacó especialmente los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, que marcaron el eje central de su planificación, y los posteriores éxitos que le permitieron clasificar a los Juegos Odesur y asegurarse de manera directa un lugar en los Juegos Panamericanos de Lima 2027. “Todo eso son motivos para seguir adelante”, afirmó.
Lejos de conformarse, Espínola Serial ya proyecta un 2026 cargado de desafíos. “Este año empieza fuerte, con torneos en Canadá y Estados Unidos, con vistas al Panamericano Absoluto de Taekwondo en Río de Janeiro, que será en mayo, y después los Odesur, en septiembre u octubre”, adelantó, dejando en claro que el nivel de exigencia será máximo desde el arranque.
En un tramo más íntimo de la charla, el deportista se permitió recordar sus inicios y el vínculo profundo que lo une a su disciplina. “Practiqué muchas disciplinas a lo largo de mi vida, me encanta el deporte, pero el taekwondo fue donde me sentí parte de una familia”, confesó. “Tomaba como padres, tíos y hermanos a los que me rodeaban. Me inspiró a mejorar y por eso lo elegí”.
El agradecimiento ocupó un lugar central en sus palabras. Espínola Serial destacó el acompañamiento incondicional de su entorno más cercano: “Mi mamá, mi papá y mi hermano, que son los más cercanos, pero también mis tíos, abuelos, primos y mucha gente que hoy disfruta conmigo estos logros”. En ese mismo plano, resaltó la influencia decisiva de Sebastián y Mauro Crismanich. “A Seba lo considero como un tío y a Mauro como mi padre deportivo”, definió, sin ocultar la gratitud.
El valor del reconocimiento recibido en Corrientes también fue subrayado por el atleta. “Este premio del Círculo de Periodistas Deportivos de Corrientes representa un orgullo enorme. Estas distinciones son una base, una razón para seguir adelante y para impulsar mi carrera”, explicó, con la mirada puesta en lo que vendrá.
Finalmente, Espínola Serial se refirió a su apellido, inevitablemente ligado a la historia del deporte argentino, y a la figura de su tío, el campeón olímpico Camau Espínola. “Estoy haciendo una carrera distinta, pero el apellido es el mismo. Él es una inspiración para mí”, reconoció. “De chico me fijé la meta de ser olímpico y él me dio la confianza para creer que era posible. Si alguien de mi sangre llegó a ese nivel, ¿por qué yo no podría?”.
Convencido y sin titubeos, cerró con una frase que resume su presente y anticipa su futuro: “Desde que tengo memoria, mi vida fue llegar a los Juegos Olímpicos. A este paso siento que lo voy a conseguir y estoy muy seguro de que voy a llegar a Los Ángeles 2028”. Una declaración que, después de una noche de premios y consagraciones, suena menos a deseo y más a destino.
Nota: Rubén Poletti
Fotos: Miguel Valenzuela.
